NUPY
A Nupy nos la encontramos en la puerta de un supermercado, agazapada y a expensas de que cualquiera le diese una patada. La pobre miraba a todo el mundo pero nadie se apiadaba de ella. Cuando nuestra voluntaria se acercó para recogerla, Nupy no lo dudó ni un segundo, se subió a sus brazos y comenzó a ronronear. En el veterinario llegó el palo: era positiva en inmunodeficiencia. La esterilizamos y rezamos para que hubiese alguien con buen corazón, que no le importase. Esta enfermedad no impide que el animal crezca sano y fuerte. Con una buena alimentación, la visita anual al veterinario, como cualquier animal, y un poco de tranquilidad, un gato con inmuno puede vivir igual que uno sin inmuno. Aún con todo, dar en adopción animales positivos requiere mucha suerte, la gente quiere animales sanos... y estos pobres ven reducidas sus posibilidades de encontrar una familia
Pero hubo suerte. Nupy fue adoptada pese a ser diferente. En su casa es una gata extraordinariamente feliz, donde sus papis la quieren con locura y no les importa su enfermedad.
